Visita al Gregorio Marañon.

13 May

Sabia que la llamada para comenzar la radio se iba a producir mas pronto que tarde, pero como los oncólogos desconocen que tengo una mastitis decido acercarme a su consulta. Una vez con los médicos les cuento el problemita y me confirman que justo era el día en que me iban a llamar para iniciar el tratamiento. Al verme el pecho, nueva confirmación. Con eso así no podemos comenzar, sigue con los antibióticos y vuelve en 4 días. Es muy posible que en ese tiempo hayas mejorado y podamos comenzar, en caso contrario pues seguiríamos esperando unos días mas. Vale, pues no queda otra. De nuevo a esperar, a aceptar y como no a sonreír. Es solo un pequeño contratiempo.

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El paso hacia adelante no llega

12 May

Con la infección a cuestas salgo de Madrid con mi familia a pasar unos días en Galicia. Los dolores no cesan. Una noche el bebe se despierta, le cojo en brazos, le calmo y lo vuelvo a dejar en su cuna. Al acostarme siento tengo frío y me pongo la bata encima del camisón. Me tumbo y al rato siento que estoy mojada. Me levanto a oscuras y me dirijo al cuarto de baño. La bata, el camisón y como os diría…., de todo un poco. Todo estaba lleno de sangre y de liquido. Me limpio y me vuelvo a acostar. A la mañana siguiente decido ir al ambulatorio de urgencias. Ambulatorio en Lugo. Le cuento al medico todos los antecedentes y me dice que hay que drenarme, a lo cual yo me niego. Lo que si hacemos es adelantar el viaje de vuelta a Madrid. Sábado por la noche, ya en Madrid y otra vez a urgencias. Aquí me dan otra opción, me añaden otro antibiótico y mas antiinflamatorios. Si cuento todas las pastillas iba por 7. Tanto que mi hija Teresa una mañana que me vio con tanta gragea me dijo: Mama a ver si te va a pasar lo que a Michael Jackson.

Llegan las infecciones

11 May

Todo iba muy bien. Pero un día me levanto y me cuesta vestirme. El simple gesto de ponerme una camiseta me causa dolor y siento que tengo los movimientos limitados. No le presto mucha atención, pienso que va en el cargo. Pasan los días y el dolor se vuelve mas y mas intenso, en ocasiones insoportable. Y una noche me llama mi amiga Teresa, – ¿Como estas? me dice.
– me duele mucho el pecho, le digo. Lo tengo muy inflamado, rojo y muy muy caliente. Teresa llama en ese momento a unos amigos comunes, que ademas de amigos, tengo la inmensa suerte que son mis médicos de familia. Ambos se presentaron en mi casa a las nueve y media de la noche. Tras una pequeña observación me diagnostican una mastitis y me recetan antibiótico. Bueno, pues antibiótico me digo. Al día siguiente voy a mi ginecólogo a informarle de la buena nueva y me confirma el diagnostico.
La mastitis es dolorosa pero por ahora no le damos, ninguno, demasiada importancia. Todavía quedan unos días para que me llamen para iniciar el tratamiento de radioterapia. Así que a solucionar esta infección y al siguiente paso.

Las batas verdes y blancas se multiplican

10 May

Cuando acaban las operaciones, cuando a uno ya le toca recuperarse en casa tu vida se convierte en una visita diaria al medico; tu vida y la de muchos de los que te rodean. El tratamiento que han decidido los oncólogos es radioterapia y hormonoterapia. Empecemos hablando de la radio. El lugar, el Gregorio Marañon, los médicos, me tengo que quitar el sombrero ante ellos. En mi primera consulta parecía que ya estaba curada. Las explicaciones minuciosas y con cariño. Los efectos secundarios pueden ser de dos tipos, algo de cansancio físico, y luego locales en la piel. Estos últimos dependen de cada persona. Ese primer día me prepararon para la radio. Te pintan la zona, te hacen una especie de molde de tu cuerpo y te realizan un escáner. Los resultados los analizan los físicos y en dos semanas estaría todo listo para empezar. Parecía que empezaba principio del fin. Ahora me entra casi hasta la risa. Nada mas lejos de la realidad

La campaña electoral

5 May

Me adelanto muchos días en este blog, que los que los que me conocéis sabéis que tiene carácter retroactivo, porque hoy ocurre algo que me tiene, con perdón, bastante cabreada. Hoy comienza la campaña electoral para las municipales y autonomicas. Hoy comienza y yo no puedo cubrirla. Hoy sale la caravana del Partido Popular y yo no puedo estar ahí. Esta misma mañana mi compañero cámara, Luis, y su ayudante, Mikel, me han mandado fotos de el inicio de este gran trabajo que es cubrir informativamente un partido político durante una campaña electoral. Me acuerdo de ellos, me acuerdo de la compañera que me sustituye, Virginia, que hará, como siempre lo hace, un gran trabajo. Les mando mi apoyo y les deseo lo mejor. Una campaña electoral es algo que todo periodista debería vivir. Es apasionante pero a la vez duro, muy duro. 20 días fuera de casa, aviones, autobuses, trenes, pocas horas de sueño, poca alimentación…, pero repito, apasionante. Echo de menos mi trabajo, por eso estoy cabreada y triste.
Mañana seguiré con el curso habitual de este blog. Mañana será otro día.

48 horas de hospital y a casa

3 May

La anestesia me duro casi 24 horas. Dormía y despertaba, despertaba y dormía. Pretendía mantener conversaciones con cierta normalidad, pero me costaba, los ojos se me cerraban, la cabeza se me iba. Eso si, tengo la inmensa suerte de acordarme de todo y de todos. De todas las personas que pararon su actividad diaria para acompañarme. A todos gracias y no se me olvida nadie.
Esa primera noche de hospital durmió conmigo mi cuñada Leli, y me asegura que dormí como un tronco. A la mañana siguiente mi madre y mi marido llegaron muy temprano, les llegaba la hora de partir hacia Canada. Llegaron con las maletas preparadas y supongo que con cierto malestar por tener que separarse de mi. Sigo creyendo que eso era lo correcto y el tiempo parece darme la razón. Además, nunca estuve sola. La habitación se lleno de hermanos, de hermanas y de cuñadas, de amigos del alma, de gente que me quiere y de gente a la que quiero. También llego la primera cura. Y el quitarme el primero de los drenajes. Poco dolor pero bastante sangre, así son las cosas en los hospitales. Y llego la segunda noche, a mi lado mi amiga Teresa, otra persona que siempre esta ahí cuando uno la necesita. Gracias.
Y poco mas, nueva visita del medico y a casa. Mi cuñada Gloria, también como siempre, al pie del cañón.
Me dejaron en casa, algo así como intentar volver a la normalidad, pero con dolores y limitación de movimientos. Era el inicio de una nueva fase.

Me despierto de la anestesia

27 Abr

– ¡ Teresa, Teresa!
Es lo primero que escucho. Abro los ojos, luces. Giro mi cabeza hacia la izquierda y mi cabeza me engaña. Es impresionante lo que llega a hacer una anestesia. Repito, giro mi cabeza hacia la izquierda y veo a mi amigo Juanjo, y digo su nombre en alto. Lógicamente no era el. Escucho ahora una voz de mujer y giro mi cabeza hacia la derecha. Mi cerebro anestesiado me hace ver a mi amiga Rosa, y también digo su nombre en alto. Tampoco era ella. En ese momento alguien coge mi mano y me la aprieta.
– Teresa mirame. Soy Victor.
– Victor!
Victor es mi medico, el Dr. Gonzalez Cereceda. Ya se donde estoy, estoy en el quirófano. La cirugía ha llegado a su fin.
– Todo ha salido bien. El ganglio centinela ha dado negativo, no tienes afectada la axila. Es una buena noticia. Voy a llamar a tu marido.
A los dos minutos Victor vuelve a estar a mi lado.
– Espabila, me dice. Te vamos a subir a la habitación y te va a tocar consolar a tu marido, le he notado la voz entrecortada.
Mi cabeza funciona ya a la perfección.
– Llevame junto a el.
De nuevo el pasillo, el ascensor. Y de nuevo la caricia y el beso cariñoso de Ivan. De nuevo una sonrisa que desprende amor. De nuevo mi Madre, esa Madre con mayúsculas que siempre esta ahí, siempre a mi lado, siempre al lado de todos. Ella si que es fuerza en estado puro. Y mi cuñada Leli, amiga y compañera. Para lo bueno y para lo malo. Para las risas y los llantos. Para lo divertido y para lo que no lo es tanto.
Ya estoy en la habitación. Tengo sueño.

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